
Historia
Inicios
El 22 de Abril del 2006, la joven Gabrielle Soliz transitaba las polvorosas calles del barrio Villa Margarita, en la ciudad de Cinco Saltos. Allí quiso el sino que diera con un remate público, en el que un financieramente quebrado club de fútbol era subastado. Gabrielle ya con los últimos centavos que le quedaban de su portentosa fortuna derrochada, decidió comprar el club; dos pesos y una lata de aguarráz convirtieron a la joven en la nueva dueña de la quebrada institución. 
Al día siguiente, renombró al club como “Los Alados Walkyrias”. Gabrielle misma pintó la sede, sembró el césped de la cancha de fútbol y limpió las tribunas… hasta que de a poco, muy lentamente, los vecinos se acercaron para ayudar. Muchos de los hombres de allí habían jugado en ese club en la juventud, por lo que el empuje de la nostalgia hizo la fuerza
Un mes después Walkyrias fue inscripto en la décima liga de Hattrick.
El primer plantel
Gabrielle consiguió la antigua nómia del plantel que formó por última vez en aquellos tiempos de gloria para el club. Muchos de esos desiquilibrantes y habilidosos atletas estaban casados, trabajando en el petróleo o mendigaban afuera de los mercados céntricos de la ciudad. Sólo dos de ellos contestaron al llamado de la nueva era: Constantino Rojas y Octavio Klem.
Ya entrados en años y con varios kilos de más, ambos se presentaron en la oficina de Gabrielle (lugar en el que ella también utilizaba como vivienda) y se transformaron en los dos primeros jugadores de Walkyrias. Entre los tres, pusieron afiches y repatieron panfletos por toda la ciudad convocando jugadores de alma y corazón para el club (ya que no se les podría pagar sueldo debido a la ajustada situación económica). Tan sólo una semana después 16 jugadores estaban confirmados; al otro día se jugó el primer partido de Walkyrias en la liga de hattrick.
Fue una victoria ajustada, un partido que el nuevo e improvisado club ganó a base de corazón.
De allí en más, todo fue progreso.
Por el sendero de la victoria
A medida que el equipo ganaba y se afianzaba en el primer puesto de la tabla, empezaron a llover las ofertas de los patrocinadores locales y nacionales. Con ello, se agrandó la capacidad del estadio y aumentó la recaudación, se jugó la primer copa Cinco Saltos en la que Walkyrias obtuvo el segundo puesto, perdiendo sólo ante el poderosísimo y magnánimo Asunción. Se ganaron nuevas instituciones amigas como el mismo Asuncion, Los Maderos de San Juan y Bob es Ponja.
Por esos días, el club estaba renovado totalmente en su infraestructura, adquieriendo el aspecto y supliendo las necesidades de un club profesional. Una gran e inolvidable anécdota es que los jugadores de Walkyrias rechazaron el pago de sus sueldo atrasados y actuales ya que afirmaron jugar alli por amor al club y no por el dinero.
Asi pasaron los meses y de improviso Walkyrias estaba a la cabeza de la tabla de 7º división, con tres copas ganadas y un arqueo de caja que demostraba millones en ganancia.
Pero no todo aquí es fútbol, garra y gloria.
Una nueva esperanza
Quiso Heros que el presidente de Los Maderos y Gabrielle descubrieran el amor entre partido y partido. Nueves meses y un campeonato después, Gabrielle fue madre y llegó otra noticia igual de impactante: Renunciaba a la presidencia del Club. Fue un golpe para los hinchas y el plantel, ya que imaginaron la decadencia de la institución. Las acciones cayeron en la bolsa, peligró la estabilidad económica del club e incluso algunos jugadores nuevos se fueron del club buscando horizontes más rentables.
Pero nadie reparó nunca en una una joven que visitaba el club en todos los partidos; una joven tan misteriosa como atractiva, aunque siempre solitaria y enfrascada en sus propios pensamientos. Muchos jóvens locales ensayaron
frente a ella los piropos más ingeniosos y osados con el único fin de arrancarle una sonrisa. El tiempo terminó por desanimarlos y la presencia de la joven se tranformó en una figura que todos ignoraban.
Inesperadamente, a mediados del 2007 una nueva noticia convulsionó al club; se supo que esa atractiva muchacha se tranformaría en la nueva presidente de la Institución… Sidney Bristow.
Epílogo
Sidney tomó la conducción del club tras la renuncia de Soliz e impulsó a Walkyrias todavía más alto en el firmamento de las estrellas Hattrick, logrando superar el récord de victorias consecutivas, copas ganadas y transferencias internacionales. 
Gabrielle, habiando recuperado su herencia perdida e incluso duplicándola, vive en la paz que otorga el valle, criando a su hija junto a Tino; todos los domingos concurren a la cancha a ver al equipo de sus amores. Sidney conduce por el sendero de la gloria a este conjunto de guerreros que no han abandonado nunca a la ciudad que lo vio nacer…
Muchas anécdotas se cuentan entre los viajes al exterior del plantel de Walkyrias y sus actividades en la ciudad de Estocolmo relacionados con la agrupación libertadora “Los burladores de Marley”… Pero eso amigos, es otra historia.
FIN
